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Joyas y moda: más que un complemento

Las joyas acompañan a la moda a lo largo de la historia. Desde la antigüedad ha sido utilizada como forma de expresión personal, con objeto de mostrar un estatus, la riqueza o formar parte de ceremonias y rituales. En el mundo de la moda, se ha utilizado y se utiliza como complemento para mejorar la apariencia de la ropa y de los accesorios que se llevan. Las joyas pueden aportar un toque de brillo y color a un conjunto, al mismo tiempo que pueden acentuar o matizar algunas partes del cuerpo como las orejas, el cuello, las muñecas o los dedos.

Son muchas las culturas en las que ciertos tipos de joyas tienen un significado concreto, como, por ejemplo, en la cultura africana, donde las joyas tradicionales son utilizadas como sinónimo de riqueza, fertilidad y estatus social. En el caso de la cultura hindú, es utilizada como ofrenda en las ceremonias religiosas y como símbolo de buena suerte.

En el mundo de la joyería podemos encontrar la bisutería, que igualmente ha tenido su impacto en la industria de la moda. Son muchas las marcas que cuentan con su propia línea de joyería para complementar las colecciones de ropa de cada temporada, siendo algunas marcas de joyería muy populares en la actualidad y por sí mismas. Al mismo tiempo, las joyas han sido una fuente de inspiración para los diseñadores de moda que incorporan elementos de esta categoría en sus diseños y accesorios.

Podemos decir que la joyería es una de las formas más elegantes a la hora de expresar estilo y personalidad, por lo que las tendencias más actuales vienen marcadas por lo más actual: la sostenibilidad, el minimalismo y la incorporación de elementos más modernos que hacen que las piezas más clásicas se transformen en auténticas obras de arte.

Un poco de historia

Joyas y moda han sido una forma de gran popularidad a la hora de adornar y vestir el cuerpo. Esto es así desde la antigüedad. Ya en la Edad de Bronce, metales como el oro, la plata o el cobre, así como las piedras preciosas como el jade, el lapislázuli y la turquesa, tenían su lugar a la hora de decorar el cuerpo. Algo que bien saben en Corma Joyería, en donde plata y azabache siguen reinando para fabricar sus piezas de joyería.

En la cultura egipcia, las joyas contaban con un gran valor simbólico y religioso que denotaba estatus social: faraones y reinas egipcias se enterraban con joyas de gran valor. Para los romanos, las joyas de oro, plata y con gemas y perlas eran imprescindibles.

Ya en la Edad Media, la joyería seguía teniendo su impacto en la moda de la época. Símbolo de estatus y riqueza, las piezas más codiciadas se elaboraban con metales preciosos y piedras como diamantes, rubíes y zafiros. Dentro del mundo religioso era muy habitual utilizar joyas para adornar relicarios, crucifijos y otro tipo de piezas de arte religioso.

En la misma línea, llegado el Renacimiento, la joyería seguía siendo sinónimo de estatus: riqueza y poder en manos de nobles y realeza. A lo largo de esta etapa de la historia, las joyas se utilizaban para denotar poder y prestigio, utilizándose para destacar al mismo tiempo la belleza y elegancia de la moda renacentista. Lo más popular eran los collares, los pendientes, los brazaletes, los anillos y los broches, sin olvidar los prendedores para la ropa.

Durante el Barroco, la joyería se volvió más elaborada, con diseños ornamentados y exagerados. Piezas grandes y pesadas en las que se utilizaban piedras preciosas y perlas. Los motivos más populares incluían figuras humanas, animales y elementos naturales como las hojas y las flores.

No podían faltar joyas de gran valor durante la Edad de Oro y la Revolución Industrial. A lo largo de los siglos diecisiete y dieciocho, tener joyas significaba riqueza y estatus social, al mismo tiempo que se mostraba poder y opulencia al lucirlas. Con la llegada de la Revolución Industrial, la joyería empezó a tornarse más accesible y asequible para los ciudadanos de a pie. Gracias a las técnicas de producción a gran escala, la creación de joyas de calidad implicaba un menor coste. El diseño de las joyas cambió durante este periodo, alejándose de los diseños más elaborados de la Edad de Oro y centrándose en diseños más simples y elegantes.

Ya en el siglo diecinueve, la joyería volvía a ser excesivamente elaborada y se diseñaba para mostrar la riqueza y el estatus social de quien la lucía. Las piedras preciosas y semipreciosas gozaban de gran valor y eran muy utilizadas. A medida que avanzaba el siglo, evolucionó hacia estilos más livianos.

La joyería nos acompaña, como hemos podido comprobar, a lo largo de toda la historia; en la actualidad forma parte de la cultura popular. Desde vestidos y accesorios deslumbrantes acompañados de las joyas más imponentes en todo tipo de eventos y galas, hasta su presencia en redes sociales donde influencers y famosos muestran todo su arte acompañado de las piezas más actuales.

Lo que se lleva en joyería

A lo largo de toda la historia de la joyería hemos podido observar que, hasta hace un par de siglos, era únicamente un símbolo de estatus, riqueza y poder. Algo que en la actualidad sigue vigente, aunque en menor medida y a otro nivel, ya que todo el mundo puede adquirir alguna joya en algún momento. Las tendencias en joyería vienen marcadas, como decíamos al principio de este artículo, por la sostenibilidad y el minimalismo, así como definidas por la incorporación de los elementos más modernos que han conseguido que las piezas y diseños más clásicos se transformen en obras de arte únicas y exclusivas.

Una de las tendencias que llegan pisando con más fuerza es la joyería sostenible. Son cada vez más numerosas las marcas que se decantan por el uso de materiales reciclados y reciclables, unidos a los procesos de fabricación más responsables para crear esas piezas únicas y respetuosas con el medio ambiente tan actuales. Los anillos de oro reciclado, los collares de plata que se han obtenido de fuentes éticas y las piedras preciosas que tienen un origen responsable son algunos de los ejemplos más claros de esta tendencia. Los consumidores son los primeros que valoran cada vez más el concepto de menos es más y, en lugar de querer tener numerosas piezas, se apuesta por las joyas atemporales que pueden utilizarse durante toda la vida, con un impacto medioambiental mínimo.

No existe momento en la historia de la joyería en el que las perlas se vayan para no volver. Hay muchas personas a las que no les entusiasma, pero han vuelto y han dado un giro a lo contemporáneo. Símbolo de la más clásica elegancia durante décadas, se reinterpretan formando parte de las formas más modernas y atrevidas. Desde aretes asimétricos con perlas hasta brazaletes minimalistas en los que se combinan con metales brillantes. La combinación de perlas con metales preciosos como el oro rosa o amarillo se ha convertido en todo un éxito de la joyería actual. Las perlas barrocas, con formas irregulares y naturales, ganan terreno a la tradicional perla redonda, proporcionando un toque más artístico a la pieza.

Piedras preciosas y colores vibrantes marcan otra clara tendencia en la creación de joyas. Los tonos llamativos como el de la esmeralda, el zafiro azul y el rubí rojo viven un verdadero auge en piezas pequeñas y diseños de mayor tamaño. La joyería con piedras preciosas añade color y permite jugar con diversas combinaciones. Los anillos con gemas de colores son la opción perfecta si se quiere destacar con cierto estilo; los collares multicolores son lo más top para quienes buscan un look atrevido y fresco al mismo tiempo; los pendientes con contraste de tonos combinando en su diseño piedras diferentes están siendo de lo más solicitado.

Por último, no puede faltar en la lista de las tendencias en joyería lo más in: la joyería personalizada. Esta opción es una de las que más y mejor se mantienen. Iniciales, nombres grabados y diseños hechos a medida están ganando terreno en el mercado, sobre todo para aquellos que buscan piezas que cuenten su historia personal. Tanto si se trata de un colgante con una fecha significativa, como si se trata de una pulsera en la que se graba un mensaje concreto y especial, la tendencia está siendo una de las favoritas. Además, los anillos apilables y los collares de capas personalizables permiten que cada persona pueda combinar las diferentes piezas a su gusto, lo que supone crear estilos únicos y totalmente personalizados. No hay dos joyas iguales, ni dos diseños similares. Cada uno tiene su propia impronta.

Ahora ya sabemos algo más sobre la larga historia de la joyería y su evolución como objeto de lujo y alto nivel social hasta convertirse en algo accesible para todo el mundo, de tal manera que hasta se puede personalizar. La joyería atemporal permanece, aunque podemos decir que la inmensa mayoría de las piezas nunca pasa de moda, puesto que siempre se produce un momento en el que pueden sacarse a relucir.

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