Cuando se reforma una cocina, se cambia una puerta o se tiene que actualizar un armario, la atención debe concentrarse en el suelo, los muebles, la pintura o la iluminación. El caso es que existen elementos pequeños que intervienen en la vida diaria bastante más de lo que parece: los pomos y los tiradores. Se tocan varias veces durante el día y de una forma u otra determinan la forma en la que se abre la puerta o un cajón, pudiendo cambiar totalmente la percepción de una estancia.
La importancia no es solamente decorativa. Un herraje ideal debe ofrecer un agarre que sea cómodo, que resista el uso continuo, ser compatible con el mueble o la puerta, facilitando un mantenimiento sencillo, además de contribuir a la seguridad, mejorar la accesibilidad y solucionar problemas concretos de la distribución. Por este motivo, elegirlo al final de una reforma sin tener en cuenta sus características es un error.
Hay que tener en cuenta que, en la actualidad, los tiradores ya no son un detalle invisible. Las tendencias de interiorismo hacen que sean recursos capaces de aportar carácter, contraste y personalidad sin que sea necesario tener que hacer una obra completa. De todas formas, la estética solo funciona cuando cuenta con el respaldo de una buena elección en el apartado técnico.
Más que un elemento decorativo
Los tiradores transmiten la fuerza de la mano a la puerta, armario o cajón. Pese a que el gesto pueda parecer algo simple, recordemos que el herraje soporta giros, tracciones e infinidad de ciclos de uso.
Cuando la pieza es muy pequeña, resbaladiza o frágil, el hecho de abrir pasa a ser algo incómodo. Si se diseña bien, el movimiento es bastante natural y casi no hay que hacer esfuerzo para ello.
En los hogares, esto puede afectar a personas de toda clase de edades o capacidades. Algo importante que conviene tener en cuenta es la ergonomía, la cual debe valorarse por la forma, el diámetro, la distancia respecto a la superficie y la fuerza necesaria para activar el mecanismo.
Diferencias entre pomo, tirador y manilla
Lo cierto es que estos tres elementos, como se puede ver claramente en el sitio web de Manivelas Europa, son fáciles de distinguir, aunque pueda parecer que hacen la misma función. Vamos con ellos:
El pomo se acciona por lo general mediante un giro. Se puede usar en puertas de paso, habitaciones y muebles, ocupando poco espacio.
Cuenta con una forma redondeada que es ideal para muchos estilos rústicos, clásicos o actuales, pese a que no es la opción de mayor comodidad para todo el mundo.
Los tiradores se agarran y se desplazan hacia uno mismo. Suele ser habitual en los cajones, puertas de cocina, armarios y también en las puertas correderas. Se pueden ver cortos, alargados, embutidos, de perfil o de asa. Como hay mucha variedad, ello permite que se pueda adaptar la pieza al tamaño y al peso de la propia hoja.
Si hablamos de la manilla, en ella se combina un brazo accionable con un mecanismo que se encarga de retraer el pestillo. En las puertas de paso, lo que hace es facilitar que se abra mejor con un movimiento de carácter descendente.
En esta categoría encontramos díselos realizados con placa larga, roseta, formas curvas, rectas y soluciones especialmente pensadas para los exteriores.
La elección depende del uso y del soporte. Un tirador de mueble no cuenta con las mismas exigencias que las manillas de entrada, de la misma manera que un pomo de privacidad no se debe confundir con uno de paso que no tenga cierre.
Ergonomía y accesibilidad
El confort es algo que se nota de verdad cuando se utiliza una puerta frecuentemente. En las cocinas, dormitorios o baños, el herraje deberá permitir la apertura sin que haya posturas forzadas. Las manillas de palanca son prácticas, ya que es posible accionarlas con la mano, el antebrazo o el codo cuando se llevan objetos.
Los pomos redondos funcionan bien en bastantes viviendas, pero necesitan de un movimiento de pinza y giro que algunas personas hacen con ciertas dificultades. Si queremos elegir bien, lo mejor es pensar en quién va a usar el espacio, no solamente en cómo se verá en una fotografía.
La accesibilidad incluye también el tamaño que tiene el tirador y la separación con respecto al frente del mueble. Si el modelo está muy pegado, dejará escaso espacio para los dedos; uno que sea muy saliente es posible que se enganche con la ropa o sea un obstáculo en zonas estrechas.
En los armarios altos, un asa vertical nos ofrece un punto de agarre bastante más intuitivo.
La escala adecuada para cada mueble
Los tamaños del herraje deberán estar relacionados con la superficie en la que se van a instalar. En los cajones pequeños, un tirador muy largo es posible que desequilibre el diseño y sea complicado de utilizar. En una puerta ancha o en un cajón que tenga gran capacidad, una pieza de pequeño tamaño lo que hace es obligar a que se concentre la fuerza en un solo punto y ello puede transmitir una sensación de gran fragilidad.
Los tiradores que son extralargos son una tendencia en cocinas y muebles actuales. Aportan una línea visual bastante potente y hacen que sea más fácil el agarre en los frentes amplios. Eso sí, se deben colocar con sumo cuidado para que no interfieran con las paredes, electrodomésticos o los pasos estrechos.
Antes de que se compren, lo mejor es medir el frente, marcando con cinta la posición prevista y comprobar de qué manera se abre. Una prueba fácil puede llegar a evitar errores en cuanto a la proporción o perforaciones que sean innecesarias.
Materiales que resisten el uso diario
Son bastantes; aquí podemos hablar de algunos como el latón, el acero inoxidable, el aluminio, el zamak, la porcelana, la madera, el cuero y el vidrio, que se utilizan en tiradores y pomos. Cada uno de estos materiales nos aporta una sensación diferente y precisa de una serie de cuidados.
La calidad de los acabados tiene tanta importancia como el propio material que se utiliza como base. Un recubrimiento que se aplique mal puede terminar manchándose, desgastándose o perdiendo el color en los puntos de contacto.
En los espacios como baños o cocinas que hay humedad, lo mejor es elegir productos preparados que soporten el vapor, el agua y los productos de limpieza.
Tendencias de diseño actuales
Uno de los que siguen funcionando es el negro mate, que es de gran contraste entre los muebles de tonalidades claras y las superficies de madera. Su aspecto sobrio encaja con estilos industriales, nórdicos y contemporáneos. El latón cepillado y los tonos bronce introducen calidez sin que ello suponga alcanzar el brillo intenso que tienen los acabados dorados más tradicionales.
Están teniendo éxito las formas redondeadas. Los perfiles suaves son agradables al tacto y ayudan a equilibrar los muebles que tienen líneas demasiado rectas.
En el otro extremo están los sistemas ocultos. Los perfiles integrados, los tiradores de gola y los mecanismos push-to-open permiten que los frentes puedan parecer continuos.
Son ideales para los que quieren cocinas minimalistas, aunque necesitan una instalación precisa y pueden precisar de un mayor mantenimiento para mantener limpio el canal de agarre.
La tendencia no obliga a elegir un solo estilo; recuerda, se pueden mezclar algunos y obtener grandes resultados.
Tiradores para cocina
A los herrajes en las cocinas les toca soportar grasa, humedad, cambios de temperatura y un uso de lo más intenso. En la elección debemos valorar la facilidad de limpieza. Los modelos con muchos relieves acumulan suciedad, mientras que las superficies lisas se van a limpiar con más rapidez.
Los tiradores de asa cuentan con un agarre amplio en los cajones pesados y en las puertas de despensa. En los frentes pequeños se pueden usar pomos, siempre que se puedan abrir de forma cómoda.
Los muebles que no tienen tiradores visibles son atractivos en lo estético, pero ello no significa que sean más prácticos. Los sistemas de presión pueden perder precisión con el paso del tiempo y las superficies se tocan directamente, por lo que se puede mostrar mayor cantidad de huellas.
Puertas interiores y privacidad
Aquí el herraje y la función que haga deberán quedar meridianamente claros. Una puerta de paso se puede abrir desde los dos lados sin que sea necesario bloquearla. La de un baño o dormitorio puede que necesite un cierre de privacidad.
Una puerta con cerradura precisa de un conjunto que sea compatible con el mecanismo y el grosor de la hoja.
Las losetas redondas o cuadradas hacen posible una estética más ligera, mientras que las que son largas dan una presencia más tradicional.
No siempre todo debe ser idéntico, pero sí que es conveniente que se eviten las mezclas de acabados que puedan parecer accidentales.
Cuando se sustituyan pomos por manillas, es necesario comprobar que la compatibilidad exista. Una pieza que sea atractiva no solucionará correctamente la apertura cuando no corresponda con el mecanismo.
Puertas de entrada y seguridad
En las entradas principales, el tirador es parte del acceso y debe resistir al exterior, ser firme en el agarre y tener buena coordinación con la cerradura.
Las zonas exteriores soportan lluvia, sol y cambios de temperatura. Un material pensado para interiores se puede deteriorar con rapidez si se instala en una entrada expuesta.