Consejos para el mantenimiento del hogar

Consejos para el mantenimiento del hogar

Según el Instituto Nacional de Estadística el gasto medio anual por vivienda, incluyendo hipoteca, agua, electricidad, gas y artículos para el mantenimiento del hogar, asciende a 10.112 euros de media. De ahí que debamos ser conscientes al convertirnos en propietarios que hay que destinar una parte del presupuesto anual al mantenimiento o reparación de nuestro hogar, teniendo en cuenta que muchas veces es mejor buscar un buen profesional que hacerlo nosotros mismos. Disponer de un seguro del hogar también es una buena opción para que se haga cargo de las pequeñas reparaciones más habituales.

El mantenimiento del hogar

Por desgracia, nuestro hogar no puede mantenerse sólo. Los expertos recomiendan guardar entre un 1 y un 3% del valor actual de la vivienda, para poder hacer frente a todas estas cuestiones. Es cierto que, si tu vivienda es de obra nueva, al principio no te hará falta un presupuesto tan grande para acarrear con estos gastos, pero acostumbrarse a hacerlo así desde un principio, nos ayudará a crear el hábito de ahorro y nos hará tener un colchón para cuando haya que invertir en gastos del futuro, como cambiar el sistema de calefacción o reparar el tejado, en caso de ser una vivienda unifamiliar.

Dentro del mantenimiento podríamos hacer dos diferenciaciones: la limpieza y las reparaciones. Es importante llevar a cabo una organización de la limpieza del hogar, tanto de forma semanal como mensual. Semanalmente llevaremos a cabo la limpieza de las diferentes estancias: cocina, aseo, salón, habitaciones y zonas de paso. Hacer un poco cada día, hace que la tarea no se acumule y que la casa se mantenga limpia y ordenada. Darse maratones de limpieza de nada nos sirve, si no somos lo suficientemente ordenados para colocar lo que vamos usando cada día, ya que el desorden da una sensación de carga visual, que nada tiene que ver con un ambiente limpio. Las limpiezas a fondo pueden organizarse mensualmente, una o dos veces al año, dependiendo de lo que se trate, incluyendo todas las partes de la casa, sin olvidar: paredes interiores y exteriores, tejado y canalones. Es imprescindible mantener en buen estado fregaderos y desagües, así como limpiar los botes sinfónicos.

Las reparaciones de cualquier envergadura es mejor llevarlas a cabo tan pronto como sea necesario, ya que así prevenimos daños mayores y evitamos que los gastos de la reparación aumenten. Además, el mantenimiento es importante como factor de ahorro, porque no cambiar algún vidrio roto, las tejas desgastadas o los grifos viejos, puede hacer que nuestra vivienda sea menos eficiente y que nos cueste más mantener a raya el gasto energético.

Dónde centrar la atención

Las zonas de la casa en que debemos centrar más nuestra atención son los baños y la cocina:

  • Aseo: las fugas de agua no sólo pueden estropear los inodoros, sino que si van a más pueden producir grandes daños en suelos, e incluso, a terceros, deteriorando techos, pintura, etc,. Los grifos también pueden perder agua por el desgaste de las arandelas que llevan, que son de goma, y además del gasto, no hacer nada es una actitud irresponsable con el medio ambiente. El cambio de estas arandelas es fácil y barato, sólo hay que cerrar el paso del agua, cambiar una por otra y volver a enroscar.
  • Fontanería: la acumulación de grasas, aceites y cabello, es la principal causa de atascos en las tuberías. Colocar un colador en los desagües de lavabos, duchas y fregadero es la mejor forma de evitar estos atascos. No se recomienda el uso de productos químicos que podrían, a la vez que acaban con todos estos restos, deteriorar la tubería. La cal, dependiendo la zona en la que se resida, también puede causar taponamientos. En estos casos, es mejor contar con el asesoramiento de un profesional.
  • Los electrodomésticos también necesitan mantenimiento y limpieza. En el caso de la nevera lo principal es que revisemos que cierra perfectamente, es decir, que las juntas sellan la puerta cada vez que cerramos. Si no es así, se estará provocando un gasto de energía innecesario y a la vez, un desgaste prematuro de las piezas internas. En cuanto a la lavadora y la secadora, lo principal es que revisemos que las mangueras de suministro de agua no tengan fugas. Además, para su correcto funcionamiento hay que mantener limpia la lavadora por dentro, haciéndole de vez en cuando un lavado con alguno de los productos específicos para ello, que podemos encontrar en cualquier supermercado. Los dos electrodomésticos tienen filtro, el cual es importante limpiar periódicamente, bastará con desenroscar y eliminar la suciedad de dentro. Así alargaremos la vida útil de las dos máquinas.
  • El calentador de agua: en los termos eléctricos el mayor peligro es que se obstruyan por la cal. Al menos una vez al año es conveniente drenar el agua y limpiar la superficie del interior.

En el resto de la casa hemos de fijarnos en:

  • Aire acondicionado: los aparatos de aire acondicionado suelen ser de los más ignorados del hogar, pero hemos de tener en cuenta que, sin un mantenimiento regular, una avería puede ser mucho más cara. Es vital comprobar que esté libre de moho, que pueda poner en peligro la salud de tu familia. Como nos explican desde Controlplag, la Legionella es una bacteria ambiental que, una vez detectada con los análisis correspondientes, se puede eliminar con un desinfectante adecuado. Se recomienda revisar y limpiar una vez al año las bandejas de recogida de condensados.
  • La pintura: de vez en cuando es aconsejable darle un buen lavado de cara a las paredes de casa, ya sea por el uso o la forma en que las limpiemos, se puede desgastar y darnos sensación de suciedad.
  • Las ventanas: su mantenimiento ayuda a que no entre aire frío ni caliente a la casa. Un buen aislamiento nos ayuda a ahorrar en energía.
  • EL tejado: en caso de tener una vivienda unifamiliar, el buen mantenimiento del tejado nos puede alejar de futuras reparaciones de gran coste. Revisar tejas, tragaluces y chimeneas es importante porque sus juntas son propensas a las fugas.

Una vivienda con un buen mantenimiento será cómoda, sana, segura y sostenible. Es cierto que suministrar todo lo necesario para ello, supone un esfuerzo económico y de inversión de tiempo, pero hay que tener en cuenta que mantenerla en buen estado ayudará a que la vivienda no se devalúe, y en caso de venta poder obtener el mayor beneficio posible.