Nosotros también nos cuidamos

La palabra metrosexual, tan de moda desde mediados de los 90 para denominar al hombre que se preocupa por su aspecto y no tiene complejos a la hora de acudir a tratamientos estéticos o usar cremas y otros cosméticos de belleza, ha quedado ya obsoleta.

La ruptura de los estereotipos de género ha logrado que los hombres ya no tengan miedo de cuidarse porque sea cuestionada su masculinidad, y la preocupación por la estética ha dejado de ser una cosa de mujeres.

Por ello es cada vez más frecuente ver a los hombres en centros de cirugía y medicina estética de ciudades como Albacete, Barcelona, Salamanca o Madrid. Los servicios más solicitados son la depilación láser y las cirugías relacionadas con la mejora de la expresión facial (eliminación de arrugas y ojeras), la eliminación de la grasa en los abdominales y la remodelación de la nariz. El implante capilar y el lifting son también dos favoritos.

Los usuarios de este servicio siguen siendo hombres de un poder adquisitivo medio-alto, sobre todo ejecutivos que se mueven en un entorno en el que el aspecto físico es muy importante para dar buena impresión y representar la marca para la que trabajan. Además, el ritmo de vida de estos hombres (estrés, tabaquismo, comidas copiosas y falta de tiempo para el ejercicio físico) hace que su aspecto tenga tendencia a resentirse con aparición de bolsas bajo los ojos, aspecto cansado y caída del cabello.

También son cada vez más frecuentes entre los hombres las inyecciones de toxina botulínica y ácido hialurónico.

Los motivos de su deseo de mejora estética son sociales y laborales, ya que su aspecto cuidado y joven les favorece. Uno de los deseos que suelen manifestar en las consultas es el de transmitir energía y vitalidad, de ahí el éxito de los productos cosméticos para el rostro que promocionan estos resultados.

La popularización de los tratamientos estéticos también ha favorecido su proliferación, gracias a que se han economizado y hecho más accesibles para muchos bolsillos.

Además, los hombres son usuarios frecuentes de otros servicios relacionados con la mejora física, como la fisioterapia, y la estética, como la contratación de personal shopper, según afirman fuentes como Fisiohogar y la profesional Marta San Miguel.

 

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